
Al fin se cumplieron los más funestos presentimientos de los que fui capaz. Ecuador cada vez se aparece más a Venezuela. Dios nos ampare… diría mi abuelita si estuviera viva.
Se asemeja porque Venezuela está frita con los racionamientos de luz y agua. En Caracas los cortes del líquido alcanzan las 48 horas por semana. Y la luz… ni hablar. El problema es tan grave que Chavez recomendó a su pueblo, con una sonrisita hipócrita, que se bañe en tres minutos y que, en las noches, haga pipi con linterna.
Menuda broma…
Acá en nuestro hermoso país, repleto de fuentes de agua, no hay energía eléctrica. Los proyectos se han desmoronado. Correa atina a culpar a la larga noche neoliberal y al calentamiento global, pero nunca a su falta de visión. Compró unas minicentrales a Cuba que no aparecen en estos momentos, dijo que las barcazas generadoras eran un negocio de la partidocracia y las despidió, se peleó con Brasil y el proyecto San Francisco quedo en suspenso y otras lindezas más…
Yo no acepto las disculpas… pónganse a trabajar porque las soluciones no están en el pueblo. Este problemita es algo exclusivo del Estado.
¿Qué esperan de nosotros? Que no trabajemos, que enviemos informes escritos a mano, que escribamos poemas a las noches estrelladas, que se dañen nuestros electrodomésticos, que las fábricas no produzcan, que los incendios pupulen en los sectores marginales por usar velas, que los delincuentes encuentren más “clientes”…
Pidan ahorro de luz a sus burócratas de escritorio. Ellos estarán felices con las nuevas vacaciones…
Les dejo un enlace a las opiniones de Carlos Vera: AQUI
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